sábado, 28 de noviembre de 2020

SER PINTORES DE LUZ

 

Este es el título de un artículo publicado por el Dr. Mario Alonso Puig el 23 de septiembre de 2020.

En estos momentos en los que seguimos viviendo con la pandemia a causa del Covid-19 nos puede iluminar la lectura de este artículo.

Me encanta leer “no solo los virus contagian, también el pesimismo se contagia a niveles difíciles de imaginar”

El Dr. Mario Alonso Puig hace referencia a la generación del 98 en la que destacaron personas en el campo de la cultura pero que se dejaron invadir por el sentimiento de tristeza ante la tierra perdida… pero no todo el mundo se dejó invadir por ese sentimiento... el gran pintor valenciano Joaquín Sorolla, incluso a pesar de ser criticado, decidió no vivir con ese sentimiento y eligió “ser pintor de la luz” y así a través de su pintura mostró un camino a seguir.

Vale la pena dedicar un tiempo a leer este artículo porque nos invita a no dejarnos invadir por el miedo.

Por @MarioAlonsoPuig

Los seres humanos hemos sido capaces de adaptarnos a los entornos más diversos que hay en nuestro planeta, desde las junglas tropicales hasta los calurosos desiertos, pasando, cómo no, por las tundras árticas con temperaturas de 70º bajo cero. Pensar que dicha adaptación ha sido rápida y fácil, sería faltar a la verdad e intentar edulcorar un camino que ha estado lleno de obstáculos y sinsabores. En este camino muchos no sólo se dejaron la piel, sino también la vida.

Todos tenemos miedo cuando entramos en un nuevo territorio, sencillamente porque no sabemos lo que nos vamos a encontrar. Dejar un entorno conocido y familiar no es nada fácil y, por eso, hace falta valor, mucho valor. Sin embargo hay situaciones en la vida en la que una serie de cambios profundos e inesperados hacen que no tengamos más remedio que lanzarnos a explorar esa nueva realidad que no sabemos lo que nos puede deparar. Hoy estamos precisamente en esa situación y hemos de decidir cuál va a ser nuestra disposición a la hora de relacionarnos con este mundo marcado por la incertidumbre. Una disposición que va a ser clave para que podamos no sólo adaptarnos a los cambios, sino también mejorar y evolucionar como especie, es nuestra oportunidad de dejar atrás algunos de esos fantasmas del pasado que, tal vez ahora, vemos con una cierta nostalgia y que, sin embargo, no añadían ningún valor a nuestra vida, porque lejos de ser agentes de construcción eran agentes de destrucción. Me refiero a que no venimos de un mundo perfecto, sino de un mundo con grandes conflictos interpersonales y políticos, y en el que una gran parte de la población tenía una marcada dependencia a medicamentos ansiolíticos y antidepresivos. Tampoco podemos olvidar los síntomas y signos de un planeta en franca agonía.

Es en estos momentos de duda e incertidumbre cuando más necesitamos encontrar unos pilares sólidos desde los cuales empezar a construir una nueva sociedad. Preocuparse es algo que se queda revoloteando en el intelecto, mientras que ocuparse implica necesariamente acción. No se trata de un simple querer, sino de un querer hacer y es en eso, donde está la gran diferencia.

Siempre es más fácil en situaciones como la actual dejarse llevar por la corriente de pesimismo. Siempre es más fácil caer en la queja y en el lamento que ponerse manos a la obra. Siempre es más fácil encontrar culpables que soluciones y es, también, más fácil crear adversarios que aliados. Sin embargo, esta actitud ante los desafíos, por lógica que les parezca a algunos, sólo conduce a la ruina física y moral de un pueblo. No sólo los virus se contagian, también el pesimismo se contagia a niveles difíciles de imaginar. La generación del 98, si bien dio figuras de extraordinario alcance como Miguel de Unamuno, Pio Baroja o Regina de Lamo, era una generación que transmitía la tristeza por la tierra perdida, esa maravillosa isla de Cuba que habíamos perdido en la guerra contra Estados Unidos. Un pintor valenciano, Joaquín Sorolla, apodado “el pintor de la luz”, regaló a esa sociedad española triste y sin esperanza, unos cuadros llenos de vida. Sorolla fue duramente criticado por algunos de los miembros de la generación del 98 por su aparente insensibilidad ante esa tristeza que invadía España. Sin embargo, Sorolla sabía que de la tristeza no se sale con más tristeza, sino poniendo un poco de ilusión. Por eso, él lejos de convertirse en parte del problema, se convirtió en parte de la solución. 

Es el momento de no dejar caer el ánimo y afianzarnos en la idea de que lo mejor todavía está por llegar, aun reconociendo que posiblemente tengamos que hacer frente a dosis importantes de miedo y de dolor.

Si el miedo se apodera de nuestras vidas, no levantaremos cabeza. Es necesario recuperar la ilusión, la determinación, la serenidad, la confianza y la perseverancia. Son estas virtudes las que nos van a permitir atravesar nuestro miedo y nuestro dolor, y transformarlos en crecimiento y reinvención. Nos ha tocado la época que nos ha tocado vivir y hemos de estar fuertes física, mental y espiritualmente para poner en juego nuestra mejor versión y darle la vuelta a esta situación. 

La neurociencia en este sentido no deja dudas, vivir atrapados por el miedo, la frustración y la desesperanza, produce daño físico en todos los órganos del cuerpo, incluyendo el cerebro. Es precisamente en esas áreas del cerebro dedicadas a facilitarnos la adaptación donde se produce el mayor de los daños. Para muchas personas, aquellos otros seres humanos que aborden esta nueva situación en la que nos encontramos con ilusión, determinación, serenidad, confianza y perseverancia, serán simplemente unos locos. Sin embargo, tal vez sea el momento de recordar a todas esas personas a lo largo de nuestra historia que fueron consideradas locas y que, sin embargo, fueron las que rompieron los límites y abrieron al resto de los seres humanos un nuevo mundo de posibilidades. ¿Por qué no decidir aquí y ahora ser también una de ellas?



Cosiendo la vela

 

Decidamos vivir al estilo de Sorolla, siendo “pintores de luz”, es decir, elegir en medio de tantas oscuridades, vivir con ilusión, serenidad, perseverancia y confianza en estos tiempos que nos ha tocado vivir y así “abrir al resto de seres humanos un nuevo mundo de posibilidades”

 

 

lunes, 4 de mayo de 2020

UNA VIDA INVADIDA POR LO URGENTE


Estos días he asistido a una conferencia virtual impartida por el gran Victor Küppers, los que no lo conozcáis os invito a buscar en las redes alguno de sus vídeos. En cualquiera de los vídeos que circulan por las redes descubriréis el entusiasmo y la pasión que Victor pone al hablar buscando ayudar a las personas que escuchan su mensaje, para que se entusiasmen por vivir mejor su vida y se empeñen en ello.
Después de esa conferencia, de la que he anotado ideas muy interesantes, he vuelto a leer despacio un artículo suyo de hace unos años
:














  • Vivimos en la sociedad del escaparate, en la que cuenta mas parecer que ser; la sociedad del aparentar, del figurar, del exhibir. Es el reino de lo ficticio, del envoltorio, de Instagram, es una carrera sin tregua que nos intenta arrastrar a todos, nos desgasta, nos desequilibra. La sociedad actual ha logrado multiplicar las ocasiones de placer, pero encuentra muchas dificultades para generar felicidad y alegría interior, qué es lo que en el fondo todos buscamos. Porque todos queremos encontrar sentido a nuestras vidas; en el fondo de cada uno de nosotros existe el anhelo de vivir una vida de grandeza, de dejar huella, de aportar algo, de tener una vida con sentido. Y eso hay que buscarlo en el silencio, apartándose un poco de la sociedad, que lo es del ruido. En un entorno como el actual, que no vamos a cambiar y que se caracteriza por la rapidez y el estrés, es responsabilidad de cada uno de nosotros reivindicar momentos para la pausa, buscar espacios para la reflexión. Sin silencio nuestras vidas se ven invadidas por lo urgente, por lo superficial, sin tiempo para lo importante. Sin silencio olvidamos lo que es prioritario en nuestras vidas y nos dispersamos en mil cosas intrascendentes. Sin parar a pensar, sin parar a reflexionar, pasamos por la vida pero no la vivimos en profundidad. El tiempo y el esfuerzo que muchas personas invierten en acumular y mantener riquezas externas o materiales, corriendo como pollos sin cabeza, deja muy pocas oportunidades para cultivar la riqueza interior con cualidades como la bondad, la compasión, la amabilidad, la paciencia, la tolerancia, la humildad y la generosidad, que son las cualidades más importantes que podemos tener como padres, parejas, amigos y
    profesionales.”

Por esto cabe preguntarse: ¿ Vivo invadido por lo urgente en mi vida ? ¿Dónde dejo lo importante?


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Aquí os dejo otra reflexión de  Victor Küppers:










domingo, 19 de abril de 2020

¿CÓMO VIVIR CADA DÍA?

Estos días de confinamiento ante la gran pandemia del COVID-19 leer los escritos de alguien como  el Cardenal Francisco Xavier Nguyen Van Thuan que vivió 13 años en la cárcel, 9 de ellos en régimen de aislamiento nos puede aportar luz... en su libro " Cinco panes y dos peces" dice:


" Una vez la Madre Teresa de Calcuta me escribió: «Lo importante no es el número de acciones que hacemos, sino la intensidad del amor que ponemos en cada acción». ¿Cómo llegar a esta intensidad de amor en el momento presente? Pienso que debo vivir cada día, cada minuto, como el último de mi vida. Dejar todo lo que es accesorio, concentrarme sólo en lo esencial. Cada palabra, cada gesto, cada telefonema, cada decisión es la cosa más bella de mi vida, reservo para todos mi amor, mi sonrisa; tengo miedo de perder un segundo viviendo sin sentido..." 


sábado, 11 de abril de 2020

AL ATARDECER


El momento de oración en el Pórtico de la Plaza de San Pedro quedará por siempre en mi retina y sobre todo en mi corazón: el Santo Padre solo en esa plaza que hasta hace unos días era un ir y venir de hombres y mujeres. Pero aparte de esa imágen y ese momento vivido lo que ha quedado en mi corazón han sido algunas partes de ese mensaje y que destaco:


..." nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: “perecemos” (cf. v. 38), también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino sólo juntos."





" La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades. Nos muestra cómo habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y a nuestra comunidad. La tempestad pone al descubierto todos los intentos de encajonar y olvidar lo que nutrió el alma de nuestros pueblos; todas esas tentativas de anestesiar con aparentes rutinas “salvadoras”, incapaces de apelar a nuestras raíces y evocar la memoria de nuestros ancianos, privándonos así de la inmunidad necesaria para hacerle frente a la adversidad.
Con la tempestad, se cayó el maquillaje de esos estereotipos con los que disfrazábamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar; y dejó al descubierto, una vez más, esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos.

Con la tempestad, se cayó el maquillaje de esos estereotipos con los que disfrazábamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar; y dejó al descubierto, una vez más, esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos.



«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, esta tarde tu Palabra nos interpela se dirige a todos. En nuestro mundo, que Tú amas más que nosotros, hemos avanzado rápidamente, sintiéndonos fuertes y capaces de todo. Codiciosos de ganancias, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa. No nos hemos detenido ante tus llamadas, no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo. Ahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: “Despierta, Señor”.
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, nos diriges una llamada, una llamada a la fe. Que no es tanto creer que Tú existes, sino ir hacia ti y confiar en ti. En esta Cuaresma resuena tu llamada urgente: “Convertíos”, «volved a mí de todo corazón» (Jl 2,12). Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es. Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás. Y podemos mirar a tantos compañeros de viaje que son ejemplares, pues, ante el miedo, han reaccionado dando la propia vida.



TEXTO COMPLETO


miércoles, 8 de abril de 2020

EL SENTIDO DE LA VIDA

Ante la situación que ha provocado la gran pandemia del Covid-19 con los días de confinamiento y ante muchos interrogantes, miedos y sufrimientos que han surgido en nuestras vidas.. me lanzo a dar a luz a este blog en el que recogeré ideas que considero esenciales para vivir nuestra vida sin miedo...y por eso, cuando uno no tiene miedo es libre, ¡ SIN MIEDO, LIBRES !

Una de las lecturas de estos días de pandemia ha sido la entrevista al gran psiquiatra D. Enrique Rojas, destaco lo siguiente: "Esta situación invita a una reflexión profunda y a pensar qué hacemos aquí, qué significa la vida. Detrás de todo esto hay una invitación a la fuerza, a reflexionar sobre cuál es el sentido de la vida



...la vida necesita tener un proyecto. Y el programa de vida debe tener cuatro grandes notas que se hospedan en su seno: amor, trabajo, cultura y amistad. La vida necesita una interpretación con esas cuatro grandes notas. Y con un fondo espiritual.
 Si le quitamos a la vida la espiritualidad, la vida queda plana." 




Entrevista completa: AQUÍ


SER PINTORES DE LUZ

  Este es el título de un artículo publicado por el Dr. Mario Alonso Puig el 23 de septiembre de 2020. En estos momentos en los que seguim...